Encachímbese mi hermana (o)

Cada día cuando abro el facebook (lo hago antes que las páginas de noticias) echo un vistazo sobre qué anda pensando el mundo de mis contactos. Después de pasar por los selfies y los estados multipolares empiezan a emerger estados indignados ante la masacre, Gaza, el Canal interoceánico y por supuesto los femicidios.

Pero ¿qué pasa que no nos indignamos de verdad? Se que la gente realmente le enfurece ver las noticias de tantas matanzas y abusos de poder, pero estamos volviendo moda los conflictos mundiales.

mujeres indignadas Será que tanto acceso a información nos ha hecho indolentes ante el sufrimiento que estamos viviendo como humanidad. Resulta que nos convocamos en las redes sociales, creamos miles de hashtags al día, cada vez aumenta el número de fanpages, memes y causas que firmar.

Como comunicadora comprendo que estos elementos de las redes sociales son para movilizar mensajes, aportar a las conciencias pero estoy clara que no se generan cambios contundentes.

¿Cuánto esfuerzo requiere para nosotros dar like, compartir o subir una foto nuestra con un rótulo? Aunque nos incomode sabemos que no toma mucho tiempo ni esfuerzo, sobre todo porque somos parte de un grupo favorecido con acceso a internet. Pero aparte de eso nos han cumplidos otros miles de derechos que no hemos detectado: Si dimos like es porque pudimos leer el texto, porque tenemos celular o computadora, porque tenemos tiempo para ver lo que el mundo está hablando, no estamos en la calle limpiando el vidrio de un carro, ni estamos en una lancha viajando hacia la cruz de río grande o el tortuguero. No digo que gozamos de salud porque hay muchos que desde la cama de un hospital continúan siendo parte de las comunidades virtuales.

Tampoco creo que solo salir a las calles sea la respuesta, aunque denota un mayor esfuerzo. ¿cuántas y cuántos nos disponemos a salir de nuestra comodidad y hacer algo más? Que la indignación no sea como Alka seltzer o llamarada de tuza. Llega hace bulla y se va.

Salir de esa comodidad implica otro verdugo con el que nos enfrentamos “las y los indignados”: tenemos que comer, tenemos que trabajar. No podemos luchar contra un régimen que sienta sus bases o está fuertemente aliado con mi empleador: la empresa privada o algunos organismos que funcionan como ésta.

¿Cómo reacciona o reaccionaría nuestro jefe si le pedimos permiso para ir a una marcha o participar activamente en un comité social? Peor aun, qué pensaría si el motivo no representa para él razón o beneficio. No conozco alguna persona que esté dispuesta a ser otra cifra más del desempleo.

Se de algunos que han renunciado a su trabajo para dedicarse tiempo completo a su causa. Con gran pesar no vi mucho cambio, pero se que esa persona tiene el mérito porque cree en el poder de uno, como dice el verso.

En Nicaragua hemos visto surgir diferentes grupos y movimientos sociales. Cuando nacen hay algarabía, ruedas de prensa, manifestaciones creativas. Y de repente algo pasa, algo que solo cada movimiento debe con humildad reconocer.

La burocracia, el abuso de poder, las diferencias mal coordinadas hacen que la fuerza de la gravedad cumpla su designio y los traiga al suelo una y otra vez. Ojo, no digo que no funcionen o ya no existan pero mucho ha fallado que decaen en el camino.

Resulta que los movimientos sociales son entes abstractos, lo que existen son peluchasrsonas comprometidas conformadas para aprender a pensar como grupo, se cohesionan para analizar, planificar y actuar. Grupos que no deben repetir esquemas de autoritarismo, estar dispuestos a lidiar con las divergencias. La gente no debe ver en esos grupos sus defensores sino el lugar al que deben pertenecer e integrarse.

Muy poco de los derechos con los que gozamos en esta generación fueron logrados por nosotros mismos. La mayoría de nuestros beneficios nos fueron entregados por nuestras generaciones pasadas, así que por lo menos debemos empezar a reaccionar que tenemos algunas bases pero hay muchísimos más derechos y garantías por las que debemos luchar.

No soy ninguna analista política o de coyuntura, ni pretendo serlo. Pero no hace falta procurarme erudita para sentir dolor no solo ante las injusticias sino ante nuestra indolencia y convivir cotidiano con el dolor del mundo.

Sinceramente tampoco se qué hacer ante la barbarie contra GAZA, pero si se que con informarme y tener panoramas un poco menos sesgados con ceguera partidaria o religiosa podré vislumbrar sobre mi poder personal ante problemas más cercanos en nuestro país.

Hagamos nuestra parte con quien tenemos al lado, informémonos, leamos, sigamos apoyando las causas en las redes sociales, no perdamos las esperanzas.

Pero sepamos que va a llegar el día en que tendremos que actuar como motivo de sobrevivencia. Cuando la injusticia nos toque directamente. No quisiera que la respuesta sea como la que encontraron nuestros antepasados: la guerra. Pero para no llegar a una guerra debemos actuar estratégicamente desde las bases o someternos eternamente.

4 respuestas a “Encachímbese mi hermana (o)

  1. La Indignación y la Determinación son dos de las grandes emociones que conducen al cambio. Es hora de aullar, por que si nos dejamos llevar por los “poderes” que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que no merecemos lo que tenemos.

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  2. Ya estamos viviendo los tiempos de guerra Kenia, de inconformidad ante lo q pasa, dejamos atrás el dialogo por q la imposición de unos cuantos es el descontento much@s y solo pocos estan actuando defiendo nuestros derechos. Me siento mal formar parte del gurpo selecto que tiene acceso a internet, cuando veo mujeres q van a marchas y son golpeadas…. y sinceramente si me encachimba.

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  3. Me gustó mucho esta entrada y concuerdo con vos, para contribuir al cambio social, es necesario que seamos gestoras y gestores del mismo, no solamente “megustiar” un estado, foto o determinado contenido en las redes sociales. Yo pienso que estamos algo aletargados y es clave eso que mencionas sobre reaccionar hasta que nos toquen las injusticias. Gracias por esta reflexión!

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  4. Interesante Kenia, coincido con vos además en que debemos informarnos seria y ampliamente… claro pero hay que acabar de leer el artículo antes de correr a compartirlo en el facebu! Abrazos y gracias por compartir tus ideas.

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