A veces no te quiero Nicaragua

Vemos las presentaciones culturales, vemos bailes de canciones como: Los hijos del maíz, el viejo y la vieja, un gigante que despierta y Nicaragua Nicaragüita y no sentimos más nicas que el pinol. 

La gente dice: ser Nica es diacachimba,

La / el Nica no se preocupa: se agüeva.

Al Nica no le hieden las axilas: tiene sajíno.

La / el  Nica no es traidor: es matamama.

La / el  Nica no adula: es cepillo.

Cuando veo documentales que presentan las bellezas de nuestra naturaleza, cuando he viajado por comunidades tan hermosas, conocido los ríos, la gente y las montañas de mi país digo: Que linda es mi Nicaragua.

Pero cuando pienso que Nicaragua es más que sus bailes, lagos y volcanes digo: A veces no te quiero Nicaragua.

Me dirán vende patria o mala hija (incluya todas las ofensas que quiera) pero mi pensamiento es libre, a como dice Virgina Woolf “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que pueda imponerse a la libertad de mi mente”. Hoy decidí expresar libremente en qué pienso cuando llega septiembre.

No aguanto un año más con los falsos nacionalismos o chovinismos que nos hacen recordar que tenemos un pájaro nacional llamado Guardabarranco y que casi nadie lo ha visto, un árbol nacional llamado Madroño pero que nuestras generaciones recordarán más los árboles de hojalata. Los nicas tienen más fotos de los esotéricamente llamados árboles de la vida que con su bandera nacional.

Nos hacemos llamar la tierra de lagos y volcanes pero el Xolotlán está contaminado, los ríos se están secando y nuestro Cocibolca lo hemos enviado a una muerte segura con un Canal chino. Tenemos a Bosawas la tercera reserva forestal a nivel mundial y fácilmente están saqueándola y matando a nuestros hermanos indígenas.

Mi país Nicaragua no es una bandera, un árbol, una flor y un himno. Nicaragua es un pedazo de tierra con su cielo, donde vivimos 5 millones de personas, de las cuales el 54.4 % se quiere ir, 15% de adolescentes y 40% de los jóvenes no estudia ni trabaja, 1 de cada 3 mujeres ha vivido algún tipo de violencia, 61 mujeres asesinadas y el Estado en vez de actuar con malacrianza responde: son 34 casos y además formula un reglamento contra la ley que daba esperanzas para detener esta pandemia de femicidios.

Si usted piensa que esos temas no son suficiente le doy otros ejemplos: al hermano del tricampeón de boxeo le encuentran un polvo blanco y lo después dicen que es talco, hace unos años una casa se hundió a causa la mina El Limón, murió una joven embarazada y la mina sigue causando daños. Hace pocas semanas abandonaron la búsqueda en las minas de Bonanza y eran jóvenes entre 19 a 29 años, buscando el pxxxan de cada día. Cae algo del cielo o explota un bomba misteriosa y queda demostrado nuestro atraso científico y las maniobras bélicas en las que estamos involucrados.

Hay esperanzas: si invertimos en educación de calidad y acceso a salud podemos mejorar esas condiciones. Como dijo Simón Bolívar “La educación e instrucción pública son el principio más seguro de la felicidad general y la más sólida base de la libertad de los pueblos” pero resulta que disminuyeron el 1.2 % al presupuesto de Educación y del 1.1 % al presupuesto de Salud, lo que equivale a una disminución de 107 millones de córdobas.

Decepcionarse no es ser mala hija de la patria, al contrario es sentir dolor por un anhelo, ver menguar la esperanza de ser un lugar diferente. Es triste que callemos nuestras decepciones por Nicaragua peor si estamos en septiembre cuando aflora todo aquel burdo nacionalismo.

No soy nicaragüense por que tenga en mi casa símbolos obsoletos o en el peor de los casos manchados por nuevos intereses. ¿Tenemos símbolos porque creemos en nuestro país o porque hay que cumplir normas internacionales de proyección nacional?

Una no debe amar Nicaragua solo porque nació en Nicaragua, si hubiera nacido en Gibraltar amaría ese país ¿sabe dónde queda? Yo tampoco lo sabía. El punto es que amamos el lugar donde vivimos porque aquí está nuestra gente, ahí crecimos, ahí están nuestros recuerdos. Pero no podemos ser víctimas de un amor ciego. El amor y el respeto son sentimientos que van naciendo a medida que vamos experimentando nuestras vidas con sus alegrías y tristezas bajo un pedazo de cielo que se nos permitió nacer.

A veces no quiero a Nicaragua es un título para evidenciar el sentir de mucha gente. Pero además del “no quiero” fíjese en el “a veces”. Porque la mayor parte del tiempo sí amo mi país, porque lo que haga un partido o elite no debe quitar de vista que sí creo que podemos conseguir un lugar más justo donde vivir. Estar conscientes que apenas llevamos pocos años de haber salido de una guerra y que el acta de independencia aun necesita de más ciudadanas y ciudadanos para hacerla cumplir.

Soy y además conozco miles de jóvenes comprometidos por ese amor que hará que Nicaragua sea un país que de orgullo a su gente y gente que le dé dignidad a su país. Soy de un conjunto de jóvenes que desde nuestras comunidades estamos haciendo patria todos los meses, que estamos juntándonos para soñar nuestra Nicaragua, que no quisiéramos irnos sino dejar un legado de justicia para nuestra Nicaragua nicaraguita.

3 respuestas a “A veces no te quiero Nicaragua

  1. Sin duda vos cortás las amarras de cualquier atadura que intente limitar el pensamiento de una mente bastante crítica y cuya elocuencia es de admirar, te felicito por el artículo, has logrado plasmar el sentir de muchos de nosotros que amamos una patria única pero que luego vemos ensombrecido ese amor por la desventura que nos provoca los sucesos diarios que marcan el devenir de nuestra tierra…pero no por ello el amor merma, me sumo a esos miles de jóvenes que deseamos cambiar la realidad; he estado lejos de mi patria en busca de la experiencia, habilidades y conocimientos precisamente para poder ser un partícipe activo de ese cambio. La añoranza incesante de la patria, la familia y los amigos deja de ser un desconsolado sacrificio para convertirse en un dolor necesario que sana extraordinariamente cuando has cristalizado parte de la meta impuesta antes de dejar tu país, misma que has tatuado en la piel azul y blanco y has proliferado al cielo que se ilumina con los rayos de la luz de nuestro altivo gorro frigio: el poder coadyuvar al cambio necesario por el que clama incesantemente nuestra Nicaragua, algunos dirían aportar un pequeño grano de arena, yo me decanto por aseverar que se puede aportar una pizca pequeña pero no exigua parte para dar cuentas de una verdadera transformación…

    Si una pequeña demostración de amor es capaz de mucho, me es inimaginable los milagros que pueden suscitarse ante la expresión de amor de miles de jóvenes por una patria que aguarde la justicia que mencionas…”el amor a la patria por sobre todo los amores…”

    Espero pronto esos corazones, mentes y acciones se puedan unir en una sola oleada de revolución…

    gracias por tus palabras…

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